Cosecha urbana

Por Darío Contreras, | Fotografías de Darío Contreras,

Cosecha urbana

Darío, vocero de Disco Sopa, nos cuenta sobre el movimiento #Cosechaurbana, de árboles frutales en la ciudad y nos enseña cómo podemos aprovechar estos "tesoros escondidos".

Mi infancia la viví en Copiapó en una comunidad de familias amigas construida en terrenos de antiguas parcelas, que afortunadamente conservaban frutales como damascos, perales y parras de uva. Esta época la recuerdo comiendo damascos directamente de los árboles del jardín y viendo como mi mamá los aprovechaba para hacer mermeladas, jugos, kuchenes y lo que se le ocurriera para no perderlos.

Comer damascos desde el árbol significa para mí la alegría del verano que comienza, la sensación de vacaciones, de disfrutar las tardes al aire libre y de aprovechar en familia la navidad y el año nuevo. Son memorias que tengo cargadas con una nostalgia profunda. Conectarse con los alimentos pasa por ahí también. Hacerlos parte de nuestra memoria colectiva y valorarlos por lo que nos entregan, no sólo en términos nutricionales, si no que a nuestro espíritu.

Ese es el nivel de felicidad y satisfacción que me da cuando encuentro frutales cargados en plena vereda. Son pequeños tesoros escondidos en la ciudad, inmersos en calles ruidosas y siendo apenas percibidos por la indiferente mirada de los transeúntes.

Manzanas y peras, parte de la cosecha urbana en Santiago

Te sorprenderás de todo lo que puedes encontrar y aprovechar caminando por las calles de nuestras ciudades. Estos años que llevo en Santiago he tenido la suerte de cruzarme con variadas especies como ciruelos, moreros, damascos, nísperos, manzanos, naranjos, limoneros, membrillos, cerezos, caquis, uvas, duraznos e incluso hasta paltos. Ahora cada vez que viajo y recorro alguna localidad mi entretención es ir fijándome en los árboles urbanos a ver si encuentro un frutal por ahí. Además de las que mencioné recién, en recorridos he podido cosechar también olivas en plena calle, hojas de cedrón e higos, moras y guayabas silvestres.

El mismo ejercicio de recuperación de alimentos en campos y ferias ayuda a agudizar el ojo en las calles para encontrar frutales. Incluso pareciera que estos mismos árboles van a tu encuentro y te alertan donde están.

Siempre nuestro consejo es levantar la vista y observar harto, y también observar la vereda, porque muchas frutas maduras van cayendo y quedando en el piso.

Uno de a poco va conociendo los árboles frutales de cada especie e incluso de las distintas variedades que se pueden encontrar. 

En Santiago la especie arbórea que más abunda son los ciruelos (prunus cerasifera). Se pueden encontrar en plena calle decenas de variedades distintas de ciruelas amarillas, rojas, negras y moradas.

Una de las ventajas que da el hacer cosecha urbana es que uno va aprendiendo también los distintos ciclos y estaciones de cada especie. Aprendes en qué meses comienza la floración y cuándo ya se pueden cosechar los primeros frutos

Hace algunos años que iniciamos nuestra campaña de #CosechaUrbana en las redes sociales de Disco Sopa Chile para incentivar y promover el aprovechamiento de frutas que nos regala la ciudad y así evitar que se pierdan.

Lo bueno es que en esto la ley nos acompaña. Por normativa todos los árboles que se ubican en un bien nacional de uso público, como plena vereda, se pueden aprovechar sus frutos siempre que no se destruya el árbol.

También si vemos que hay un frutal cargado en algún patio de una casa, incentivamos a las personas a preguntar a sus dueños si podemos hacernos de algunas frutas del árbol. Siempre en forma respetuosa y con su autorización.

Personalmente sueño con que podamos transitar por calles verdes y comestibles. Que los parques sean huertos urbanos donde podamos cosechar frutas y verduras de temporada. Que la ciudad no nos haga desconectarnos del origen de nuestros alimentos si no que por el contrario, sea un lugar de encuentro de nuestras comunidades y tradiciones culinarias más profundas, «desde la raíz al plato«.

Darío Contreras

Darío Contreras / Presidente de Retroalimenta y Vocero de Disco Sopa

Activista contra el desperdicio de alimentos, es Presidente de la Fundación Retroalimenta y Vocero de Disco Sopa, ambas fundaciones dedicadas a combatir el desperdicio de alimentos. Darío además es un cocinero aficionado y en sus tiempos libres cultiva el huerto de su casa junto a su familia en Santiago de Chile.

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