La especie humana, desde sus orígenes, un factor de cambio climático

Por Dieter Tetzner Dieter Tetzner ,

La especie humana, desde sus orígenes, un factor de cambio climático
Foto de Markus Spiske

Dieter Tetzner hace un análisis sobre el nuevo informe del IPCC publicado hace unas semanas, recalcando que a pesar de que el informe establezca que el cambio climático es producido por los humanos a partir de 1850 DC, como especie desde nuestros orígenes hemos sido los causantes del actual cambio climático y debemos todos hacer los cambios necesarios. La Tierra nos necesita a todos y no sólo a algunos.

Nuestra sociedad actual se ha acostumbrado a vivir en un estado de constante cambio. Durante el último siglo, y en particular durante las últimas décadas, el desarrollo de nuevas tecnologías ha producido un aumento exponencial en nuestra capacidad de producir y abordar nuevos desafíos, volviendo el cambio parte de nuestra cotidianeidad. Uno de nuestro logros más recientes ha sido transformar el clima en un sistema que cambia frente a nuestros ojos. 

Si bien el sistema climático por naturaleza es un sistema cambiante, cambios como los que hemos experimentado en el último siglo ocurren a escalas de tiempo mucho mayores, del orden de miles de años.

El nuevo informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (AR6 IPCC, 2021)1 ha sido tajante al establecer que el cambio climático que hemos experimentado desde 1850 DC ha sido directamente producido por las acciones de nuestra sociedad. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿Es 1850 DC realmente la fecha de inicio de nuestro impacto sobre el clima? La respuesta es categórica, NO.

El sistema climático es un sistema complejo, principalmente por las diversas interacciones que ocurren entre el océano, la atmósfera, el suelo, la criósfera (nieve y hielo) y la biosfera. Si bien algunos de estos componentes son muy resilientes a los cambios, lo que implica que deben ser alterados considerablemente para producir una respuesta perceptible en el clima, otros, no lo son tanto. Una de las formas más efectivas de producir cambios rápidos en el clima es modificando la composición atmosférica, ya sea estimulando o inhibiendo el efecto invernadero. Para aumentar el efecto invernadero, la combinación perfecta es aumentar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera y reducir los agentes que consumen estos gases (por ejemplo, eliminando los árboles, los cuales mediante la fotosíntesis consumen el dióxido de carbono atmosférico). Cualquier actividad que contribuya a estimular alguno de estos factores puede modificar paulatinamente el clima, desde una escala local, hasta tener implicancias a escala global.

La especie humana, desde sus orígenes, dio con la receta perfecta para desestabilizar el clima.

Foto por Vlad Bagacian

Diversos estudios datan la aparición de “humanos primitivos” (primates que caminaron en dos patas e implementaron el uso de herramientas de piedra) hace aproximadamente 4 millones de años. Si bien existen otras especies que caminan en dos patas y han desarrollado la habilidad de utilizar herramientas para su beneficio, existe un factor que hizo a los “humanos primitivos” únicos: el dominio del fuego. 

Previo a los humanos, el fuego en el planeta era principalmente gatillado por la esporádica acción de tormentas eléctricas, erupciones volcánicas o bajo ciertas condiciones, la combustión espontánea en turberas. Se estima que hace aproximadamente un millón de años, los “humanos primitivos” lograron manipular el fuego a su beneficio, lo que llevó al significativo desarrollo de la especie. En particular, los humanos hemos sido la única especie en el planeta que ha desarrollado la capacidad de generar fuego y transportarlo para nuestro beneficio. Esta cualidad le dio una significativa ventaja al “humano primitivo” por sobre otras especies, permitiéndole obtener calor, protección y la capacidad de cocinar sus alimentos2. En resumen, le otorgó un cierto grado de poder sobre la naturaleza.

A lo largo de la historia de la Tierra, los incendios han contribuido a aumentar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera al disminuir la vegetación y emitir grandes cantidades de dióxido de carbono. Al dominar el uso del fuego, la especie humana se convirtió en un nuevo agente, no natural, de emisiones de gases de efecto invernadero y de deforestación. Desde que el humano comenzó a manipular el fuego, su manejo irresponsable puede haber llevado a la ocurrencia de grandes incendios de manera accidental. Sin embargo, no fue sino hasta hace 90 mil años cuando se han descubierto las primeras evidencias del humano utilizando premeditadamente el fuego para alterar el entorno a su beneficio3. Estas primeras evidencias apuntan a la quema deliberada de extensas áreas de bosques, posiblemente para facilitar las labores de caza.

Si bien la especie humana ha dominado el fuego por miles de años, no fue hasta los últimos 12 mil años que su impacto sobre el medio ambiente ha sido particularmente reconocible.

Poster de Anisa Makhoul Climate Strike para We Transfer.

Hace 12 mil años la última era del hielo llegó a su fin, dando paso a un clima relativamente estable y favorable para que el humano desarrollara la agricultura. El clima estable, junto con el dominio del fuego y la creación de herramientas, llevó al humano a desarrollar la habilidad de cultivar el suelo y criar ganado.

Esto permitió que el humano se asentara en un lugar al no tener la necesidad de ir en busca de sus alimentos a distintas regiones conforme cambiaban las estaciones. Para generar estos asentamientos, el área de cultivo y de ganadería, el humano utilizó el fuego y sus herramientas para quemar y deforestar grandes extensiones de los bosques de Europa, Asia y África. 

La quema indiscriminada y la deforestación que ocurrió entre 7000-5000 AC, está claramente representada por un significativo aumento en la concentración de CO2 durante ese periodo4. Un caso similar sucedió con el arroz. El arroz es cultivado en llanuras de inundación donde crece, muere y luego se pudre, generándose así una especie de pantano que se vuelve una fuente de gas metano. El inicio y la expansión del cultivo de arroz en Asia en el año 5000 AC también ha quedado claramente representada mediante el aumento considerable en la concentración de metano durante ese periodo5. Estudios recientes han propuesto que estos tempranos aumentos en el CO2 y en el metano habrían calentado marginalmente la atmósfera. Sin embargo, este temprano aumento de temperatura habría ocurrido en un momento crucial en el cual naturalmente el planeta se estaba enfriando y comenzando a preparar un nuevo periodo glaciar. Es así como el calentamiento marginal producido por el aumento en estos gases habría inhibido el desarrollo de un nuevo periodo glacial6. Esto sugiere que la quema indiscriminada y la deforestación para el desarrollo de la agricultura habrían jugado un rol fundamental generando el desbalance temprano de nuestro sistema climático.

En líneas generales, el último reporte del panel intergubernamental de cambio climático (AR6 IPCC, 2021)

Es necesario recalcar que nuestra capacidad de modificar el clima no se ha limitado a los últimos 170 años. Muy por el contrario, nuestras actividades humanas han generado impactos en el clima por cientos y hasta miles de años. Solo al tomar conciencia que el actual cambio climático no es solo el fruto de las actividades de nuestros padres, abuelos y bisabuelos, sino que de toda nuestra especie, seremos capaces de dimensionar realmente la magnitud de nuestra crisis climática.

De igual manera, remediar los cambios ambientales causados por toda una especie no se logrará si no es mediante un cambio radical de nuestra sociedad actual.

Revertir nuestra actual crisis climática no puede ser la tarea de algunos, debe ser tarea de todos.

Foto por Markus Spiske
Foto por Markus Spiske

Referencias

  1.  Zhongming, Z., Linong, L., Wangqiang, Z., & Wei, L. (2021). AR6 Climate Change 2021: The Physical Science Basis.
  2. Gowlett, J. A. (2016). The discovery of fire by humans: a long and convoluted process. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences, 371(1696), 20150164.
  3. Thompson, J. C., Wright, D. K., Ivory, S. J., Choi, J. H., Nightingale, S., Mackay, A., ... & Gomani-Chindebvu, E. (2021). Early human impacts and ecosystem reorganization in southern-central Africa. Science Advances, 7(19), eabf9776.
  4. Ruddiman, W. F. (2001). Earth's Climate: past and future. Macmillan.
  5. Ruddiman, W. F. (2001). Earth's Climate: past and future. Macmillan.
  6. Ruddiman, W. F. (2001). Earth's Climate: past and future. Macmillan.
Dieter Tetzner

Dieter Tetzner / PhD en Geología y Paleoclima, Universidad de Cambridge

Doctor en Geología y Paleoclimatología en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, e investigador en el centro de investigaciones polares británicas (British Antarctic Survey).

Su área de investigación se centra en el estudio del hielo como un indicador para reconstruir el clima del pasado. Para lograr esto, trabaja analizando testigos de hielo de la Antártida, la región sub-Antártica y de la cordillera de los Andes.

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