Este documental grabado en un pequeño pueblo abandonado en el norte de Macedonia, muestra escenas nunca vistas para la mayoría de los espectadores.
Un pueblo abandonado en el que vive Hatidze, una mujer de 50 años que recolecta miel de la manera tradicional y salvaje pero sustentable, como dice ella "la mitad para mí y la otra mitad para las abejas".
Una familia se muda al lado, la que pareciera ser una familia terrible, porque comienzan a destruir todo lo que Hatidze ha resguardado en el pueblo. Transformando a este documental en una especie de relato de cómo los humanos son capaces de destruir tanto en el medio ambiente.
Hatidze vive con su madre en una pobreza extrema y no en buenas condiciones pero ella es una optimista, y las abejas y animales confían en ella, porque ella los protege. Inicialmente está feliz de que hayan llegado nuevos vecinos, les enseña incluso sobre la apicultura, pero esta familia llena de deudas y con más hijos de los que pueden cuidar, necesitan dinero y le venden al mejor postor la miel, dejando a las abejas sin nada y destruyendo todo a su paso. Es una paradoja de nuestra sociedad, ya que los vecinos no son villanos sino que personajes reales que necesitan vivir de algo.
Grabado durante tres años, es tan increíble el trabajo que hicieron los directores, que uno termina pensando que es una película porque no parece real, pero la vida de Hatidze y sus vecinos es de las realidades más crudas que un documental es capaz de mostrar.
En este articulo, Anthony Fardet, investigador en alimentación preventiva, hace un recorrido sobre la manera en la que hoy nos alimentamos, analiza el perfil de alimentación de la población francesa así como también la de China.
¿Qué es lo que está bajo el sustrato que pisamos en los bosques? Desde la Fundación Fungi nos hacen una pequeña aproximación a lo que sucede bajo la tierra y aquello que es capaz de conectar al bosque: el micelio.
Entrevista a James Wakibia, activista keniata que logró la prohibición de bolsas plásticas en su país y que sigue luchando contra otros plásticos de un solo uso.
Los sistemas alimentarios necesitan una transición hacia una alimentación sana y sostenible y esto requiere traer a la mesa a ese variado conjunto de saberes y voluntades. Solo así se podrá señalar a la industria y a los poderes políticos, los caminos a seguir para nutrir a la humanidad sin continuar aniquilando la biodiversidad, contaminando las aguas y trastornando el clima.
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